Lecia

A veces la vida nos trae amigos desconocidos….Cuando vi tu sonrisa por primera vez sabía que algo nos unía pero nunca pensé que fuera yo la elegida para contar esta historia……

Va pasando el tiempo y parece que la gente oye hablar de quién vive en una cabaña en las Ubiñas. Hoy como cada día me levanté pronto y salí a caminar. Cuando llegué a la cabaña a eso de las 17.00 sentí a Fredo (Alfredo Íñiguez) que me llamaba desde el cantu, él estaba haciendo de guarda del refugio junto a Andrés De La Torre ese verano:

-Taniaaa!!!

-Eeeeeh, que pasó?!…….salí a contestar

-Sube, que hay alguien que quier conocete!!!!

Elisa Villa y yo en la vega del Meicín

Era el 17 de Agosto de 2011 y, cuando te conocí, por tu sonrisa y forma de hablar se delataba tu amor por la montaña……Ella era Elisa Villa, geóloga y escritora ( “Schulze en los picos de Europa ” entre otros). A mi me abrumó que alguien así quisiera conocerme. Fue una tarde de charla agradable  y con un abrazo nos despedimos….. Nos vimos otras veces y , hace poco,  el encuentro volvió a ser en el refugio. Esta vez, yo era la guarda y  entre emociones y palabras, me pidió y le pedí poder contaros esta historia………

La primera vez que Lecia Otero Velasco subió al Meicín corría el año 1963. Lo hacía junto a su marido, su hija Elisa y dos de sus sobrinos. Por aquel entonces no sabía que esa montaña sería parte de su vida….

Pasó el tiempo, unos años después, por el 66 más o menos, el Centro Cultural y Deportivo Mierense comenzaba las obras para construir un refugio en La Vega del Meicín y aportaba el material y socios voluntarios para trabajar allí, entre los que se encontraban Lecia y su marido. Él, Ramón, era carpintero y como tantos otros, colaboró desinteresadamente  en la construcción de aquel entrañable refugio……subieron la madera y herramientas a caballo desde el pueblo, hizo los bancos, la mesa del comedor, las estanterías, la tarima del piso superior y todo lo necesario para que unas 30 personas encontraran allí cobijo cuando fuera necesario….Mientras Lecia y él dormían en el suelo sobre mantas y tablones cuando por la noche caían exhaustos por el trabajo…..

 

Es la Navidad de 1967 y un grupo de jóvenes del club Mierense, alguno con solo diez u once años , se dispone a hacer un curso de esquí en Las Ubiñas. El presidente de dicho club piensa que es conveniente que suba una mujer para cuidar de forma “maternal” de todos ellos y ahí, sin dudarlo, Lecia decide que velará por los chavales y de paso disfrutará de su amor por la montaña. Para esta misión, el club contó con Alfredo Cascallana como instructor de esquí y con un cocinero profesional.

Después de unos días de convivencia, alegría y esquí, el cocinero no está muy conforme con el trabajo , ya que se encuentra muy aislado y en duras condiciones, pero aún así sigue con su labor que termina el día de Noche Vieja…..La nieve no para de caer , el frío hace presencia y es la hora de volver a casa para celebrar el fin de año. Por aquel entonces no había tanta información meteorológica y la nieve comenzaba a acumularse en los altos, silenciosa y peligrosamente…. Los esquiadores preparan su equipaje y descienden hasta el pueblo como flechas, deslizándose sobre el manto blanco, pero Lecia y su compañero de fogones deben hacerlo a pie, así que cargados empiezan el camino….Lecia lleva una pesada mochila y seguramente sus manos también irán portando algún bulto, el cocinero lleva dos grandes ollas colgadas en sus hombros. Cuando llegan a La Portiella ( a quién no lo conozca, más o menos la mitad del camino) un alud baja arrastrando al cocinero hasta el río con ollas y todo….Por suerte, no sufre más que un gran susto, el cuál determina que no quiera volver al refugio, Lecia sale intacta……

Estamos en Semana Santa de 1968  y , tras la espantada del cocinero, Lecia queda encargada de encontrar a alguien para cocinar. Logra convencer a una señora viuda, conocida suya, pero cuando el hijo de esta se entera del lugar donde trabajará su madre le ruega que no vaya y la mujer abandona el proyecto……Solución de emergencia?Lecia no solo será la “madre” de todos ellos sino también la cocinera!!!.   Esta vez si que puede asistir Elisa, así que madre e hija, junto a dos jóvenes compañeros, Ricardo Méndez y Tino Blanco se montan en el todo-terreno de Gaspar el de Telledo rumbo a Tuiza Baxu…..Era la víspera del Domingo de Ramos y la nieve caía cruel sobre Los Alpes Tuizos. Al llegar a Tuiza Baxo  tres mulos con sus dueños los esperaban para subir todos los víveres al refugio, había que subir todo lo necesario para mantener a 30 personas durante una semana, comida, calor, papel higiénico…..todo lo que conlleva vivir aquí arriba. Pero al llegar a Tuiza Riba la nieve les llegaba a los mulos por la panza y ante tal situación los arrieros decidieron no seguir, cosa de entender por la seguridad y bien de los animales: el camino se hacía imposible…

Lecia, convertida de pronto en “jefa de  expedición” soluciona la papeleta: “Hay que cargar las mochilas con todo lo necesario para dar de comer mañana, daremos los viajes que sean necesarios” así que los cuatro dieron tres duros viajes entre la nieve, sus mochilas cargadas y el viento azotando su piel, abriendo huella por el camino de invierno ya que era el más seguro…..el último viaje lo hicieron ya caída la noche, oyendo los aludes caer en el camino de verano….

Esta misión fue importante, ya que al día siguiente, en el que lució un sol radiante, los cursillistas y caballerías cargadas con las provisiones aprovecharían su huella para llegar hasta el refugio. Después de tanto contratiempo y trabajo , el curso fue un éxito, con un tiempo impecable y una diversión constante…..Aquella semana alguien subió una radio al refugio y desde el corazón de Las Ubiñas un grupo de jóvenes pudo oír la victoria en Eurovisión de Massiel y su “La ,la,la”….

El jolgorio y la vida estaba en ebullición entre aquellas montañas, la semana pasaba entre risas y felicidad pura… Todos los días se sorteaba entre los mayores quién debía bajar al pueblo por la leche, debían meterla en una garrafa de plástico y a la mochila, lo que hacía que con el tambaleo del caminar muchas veces llegara convertida en manteca, pero también hay que contar que los muy pillos aprovechaban la ocasión para parar a tomar unos “cubalibres” en el bar de Isabel en Tuiza Riba y hacer más alegre el camino de vuelta. Otros iban a buscar agua y , los días de niebla, cuando tardaban  demasiado todos salían con silbatos y latas a hacer ruido para indicarles el camino.

El Jueves Santo subían de visita los familiares de l@s chic@s y Lecia preparaba una gran fabada (plato por el que fue muy reconocida), los visitantes traían pasteles recién hechos, los jóvenes mostraban a sus padres los progresos y entre emoción ,comida y nieve transcurría la jornada….siempre callando las pequeñas travesuras de meterles a las chicas ranas en los sacos o las novatadas de ir a cazar “gamusinos nocturnos” para luego descubrir entre risas y alboroto que los pesados sacos portaban piedras…..

Durante 1969 y 1970  se mantuvieron los cursos pero en el 71 Lecia no pudo acudir así que los trasladaron a San Isidro ( también llamau en la vertiente asturiana El Puertu Braña) . Todos recordarían los cursos del Meicín  por el buen ambiente , las bromas y la diversión, siempre al cobijo de Lecia…….Cada primavera, cuando el club hacía una gran espicha en el Lagar la Viña (Cenera) en la que se entregaban trofeos a los esquiadores , los chicos del Meicín siempre sorprendían a Lecia con un regalo de agradecimiento por los cuidados que ella les había dedicado.

En los años 80 y 90 el refugio sufrió un gran deterioro que algunos socios mayores intentaban atenuar, Bernardo Fueyo, Velasco y alguno más, junto a Lecia subían carbón, hacían arreglos y limpiaban. Lecia ya tenía alrededor de 70 años y subía al Meicín ,la que fuera su casa , a poner cortinas de cuadros naranjas en las estanterías….. Ella hizo monte hasta los 85 años y fue por aquel entonces cuando le dijo a su hija Elisa donde quería que reposara su recuerdo por siempre..

Por eso hoy comparto esta historia con vosotr@s, por eso Lecia, la primera mujer que hizo del Meicín su hogar merece ser mencionada en la historia de este Refugio, donde el amor a la montaña convive entre viajeros….Mujer generosa, resolutiva, madre, cocinera voluntaria,porteadora…..

por eso hoy el recuerdo de Lecia vive aquí, se ha fundido con su otro hogar, rodeada de dosmiles……

A Lecia, mujer a quién me hubiera gustado conocer y aprender de ella.

A Elisa,…Gracias por confiar en mí para contar esta historia y compartir conmigo el amor, la fuerza y la tenacidad de tu madre….las dos sois ejemplo de vida.

Espero que una vez más, esta historia y estas palabras que escribo os hayan hecho sentir lo mismo que a mi….Ahora montañer@s , ya conocéis la historia de Lecia, quien, en cierto modo,puede ser considerada como la primera mujer guarda del Refugio del Meicín……

26 pensamientos sobre “Lecia”

  1. No deja de sorprender estas historias del pasado y de tiempos heroicos. Pero a mi lo que mas me maravilla es la tenacidad de las mujeres, ya desde tiempos inmemoriables.
    La fuerza, el teson, la constancia de que son capaces las mujeres, es algo que me maravilla cada dia mas.
    Y a dia de hoy, que el Meicin este guardado por una mujer, tan tenaz y comprometida, como Tania, hace que sea el mejor refugio de toda España y con diferencia.
    La amabilidad y el cariño con que nos tratas a todos, no hace por mas,que seas la mas digna sucesora de Lecia.

  2. Con personas como Lecia, el mundo es más habitable.
    Gracias por presentárnosla, aunque nos mire desde esi precioso pico.

  3. Soy una sobrina de Lecia sabía todo esto pero me ha emocionado mucho al leerlo muchas gracias está primavera te iré a conocer.

  4. Da gusto leer estas historias de gente que hace tanto por los demas y desinteresadamente,y a ti Tania,por seguir contado historias tan entretenidas….

  5. Conocí a Lecia.Sabía que era montañera pero nunca supe que hiciera tanto por la montaña. Propio de ella:Humilde y sin dar ninguna importancia a lo que hacía por los demás. Esto es lo que más vale en una mujer como ella.Hacer el bien para hacer felices a los demás. Lecia siempre . Seguro que ya habrás recibido el pago que te mereces.

  6. Bonito homenaje a Lecia. Elisa tiene suerte de haber conocido y disfrutado de una época y unas vivencias irrepetibles y de haber tenido una madre con el coraje de Lecia.
    Ha sido un placer leer tu precioso relato, Tania. Desconocía tu blog y como amante de la montaña ha sido un descubrimiento. Espero seguir disfrutando de tus relatos.

  7. Bonito homenaje a Lecia. Elisa tiene suerte de haber conocido y disfrutado de una época y unas vivencias irrepetibles y de haber tenido una madre con el coraje de Lecia.
    Ha sido un placer leer tu precioso relato, Tania. Desconocía tu blog y como amante de la montaña ha sido un descubrimiento. Espero seguir disfrutando de tus relatos.

    1. El grupo Andarinas Vetusta guarda un imborrable recuerdo de Lecia: Por su disponibilidad, por su afabilidad, por su entrega y también y sobre todo por el amor y el conociendo de la montaña y la naturaleza que la rodea, siempre dispuesta a esplicar todo cuanto a la vista surgiera. Ha dejado un vacío en nuestro grupo difícil de llenar . Rara es la salida que por uno u otro motivo no se hable de Lecia. Entrañable te recordaremos con mucho amor siempre.

      1. Suerte la vuestra de haberla conocido, cuanto podría haber aprendido yo de ella! Aún así sabéis dónde tenéis vuestra casa y dónde recordarla, gracias por compartir esto conmigo…

  8. Querida Tania, no sé cómo agradecerte el haber captado tan bien la personalidad de mi madre y su amor a la montaña, y haber sabido describirlo de manera tan bella. A mí me has emocionado profundamente. Pero en estos días han sido muchas las personas conocidas que han visto tu blog y todas me han dicho lo mismo: que se han emocionado y que han quedado admirados de tu extraordinaria sensibilidad. A ti, y a todos los que han intervenido en los comentarios (entre los que reconozco algunos buenos amigos), ¡muchísimas gracias!

    1. Que puedo decir, mil gracias a ti por haberme trasmitido lo que después yo escribí, lo único que hice fue plasmar el amor de tus palabras en un relato, la historia de Lecia había que contarla y siento un profundo honor de haber sido la elegida para hacerlo.
      Mil gracias Elisa por elegirme
      Un beso enorme!!

  9. Corría el año 1968hace más de cincuenta. En compañía de mis amigos Manolo y
    Segundo acabábamos de ascender a los Fontanes en época invernal. Para un
    montañero de Vigo en aquel entonces era algo indescriptible, no solo la
    ascensión sino también la aproximación.
    Se nos echó la tarde encima y aunque teníamos previsto utilizar la tienda
    que llevábamos , todavía no se porque acabamos en lo que se estaba
    convirtiendo en el refugio del Meicín mediante una invitación de Elisa y
    otros compañeros habían seguido con preocupación nuestra arriesgada
    presencia en la cumbre.
    Desde el minuto uno comenzamos a disfrutar del trabajo de Ramón , todavía
    no había mesa pero si unos solidos bancos que recordaría cada vez que volví
    a el Meicin y una tarima en la que tender nuestros sacos. Nuestra alegría
    era inmens y después de cenar nos costó poco aceptar la invitación de
    bajar a Tuiza a celebrarlo. Y vaya que si lo celebramos¡¡¡¡ , pese a la
    caminata extra en medio de la nieve. Regresamos muy tarde y bas<tante
    perjudicados . Cuando fuimos a acostarnos comprobamos que subir a la tarima
    en la que habíamos dejado los sacos resultaba bastante más difícil que lo
    que acabamos de vivir en la montaña.
    De seguro que de haberlo sabido el bueno de Ramón se hubiera apurado a
    poner los pasos en la rampa de la tarima.
    Principio de una gran amistad como solo puede ser la que se forja entre
    amantes de la montaña.
    Creo que muy pronto después de aquello conocimos a Ramón y a Lecia , padres
    ejemplares capaces de engendrar a alguien como Elisa, seguimos con interés
    su trayectoria vital hasta convertirse en la geóloga que hoy conocemos y
    admiramos.
    La última vez que vi a Lecia fue a raíz de su 90 cumpleaños en una comida
    sorpresa que le preparamos . Pero no me olvido de cuando la conocí y
    disfruté de su hospitalidad. Tampoco me olvido del hierro de la cocina con
    el que marcaba el delicioso arroz con leche con que nos deleitaba después de
    unas inolvidables fabes.
    No es difícil hablar bien de una persona cuando ya no está entre nosotros,
    pero en este caso mi discurso es el mismo de siempre. Se trata de una de las
    mujeres que más me ha impresionado de cuantas he conocido y eso que por
    fortuna cuento con una buena nómina de ellas .

    Tania. Hace cuatro o cinco años que no voy por el Meicin. La última vez
    conocí a una pareja que lo guardaban. El viejo refugio siempre fue para mi
    como una especie de protector que me guiaba en ocasiones que por la
    meteorología u otra razón llegaba allí despistado. No sabía que se había
    demolido y lo eché de menos en esa ocasión pese a disfrutar del confort
    actual .
    En cualquier momento llegaré por ahí y me presentaré como un gallego amigo
    de Elisa. Seguro que seré bienvenido . Felicidades por el blog que seguiré
    en cuanto pueda.

    Antonio Graña Molares

  10. —–Mensaje original—–
    De: Antonio Espaderos [mailto:antonio@espaderos.com]
    Enviado el: viernes, 18 de enero de 2019 18:43
    Para: antonio@espaderos.com
    Asunto:

    Corría el año 1968hace más de cincuenta. En compañía de mis amigos Manolo y
    Segundo acabábamos de ascender a los Fontanes en época invernal. Para un
    montañero de Vigo en aquel entonces era algo indescriptible, no solo la
    ascensión sino también la aproximación.
    Se nos echó la tarde encima y aunque teníamos previsto utilizar la tienda
    que llevábamos , todavía no se porque acabamos en lo que se estaba
    convirtiendo en el refugio del Meicín mediante una invitación de Elisa y
    otros compañeros habían seguido con preocupación nuestra arriesgada
    presencia en la cumbre.
    Desde el minuto uno comenzamos a disfrutar del trabajo de Ramón , todavía
    no había mesa pero si unos solidos bancos que recordaría cada vez que volví
    a el Meicin y una tarima en la que tender nuestros sacos. Nuestra alegría
    era inmens y después de cenar nos costó poco aceptar la invitación de
    bajar a Tuiza a celebrarlo. Y vaya que si lo celebramos¡¡¡¡ , pese a la
    caminata extra en medio de la nieve. Regresamos muy tarde y bas<tante
    perjudicados . Cuando fuimos a acostarnos comprobamos que subir a la tarima
    en la que habíamos dejado los sacos resultaba bastante más difícil que lo
    que acabamos de vivir en la montaña.
    De seguro que de haberlo sabido el bueno de Ramón se hubiera apurado a
    poner los pasos en la rampa de la tarima.
    Principio de una gran amistad como solo puede ser la que se forja entre
    amantes de la montaña.
    Creo que muy pronto después de aquello conocimos a Ramón y a Lecia , padres
    ejemplares capaces de engendrar a alguien como Elisa, seguimos con interés
    su trayectoria vital hasta convertirse en la geóloga que hoy conocemos y
    admiramos.
    La última vez que vi a Lecia fue a raíz de su 90 cumpleaños en una comida
    sorpresa que le preparamos . Pero no me olvido de cuando la conocí y
    disfruté de su hospitalidad. Tampoco me olvido del hierro de la cocina con
    el que marcaba el delicioso arroz con leche con que nos deleitaba después de
    unas inolvidables fabes.
    No es difícil hablar bien de una persona cuando ya no está entre nosotros,
    pero en este caso mi discurso es el mismo de siempre. Se trata de una de las
    mujeres que más me ha impresionado de cuantas he conocido y eso que por
    fortuna cuento con una buena nómina de ellas .

    Tania. Hace cuatro o cinco años que no voy por el Meicin. La última vez
    conocí a una pareja que lo guardaban. El viejo refugio siempre fue para mi
    como una especie de protector que me guiaba en ocasiones que por la
    meteorología u otra razón llegaba allí despistado. No sabía que se había
    demolido y lo eché de menos en esa ocasión pese a disfrutar del confort
    actual .
    En cualquier momento llegaré por ahí y me presentaré como un gallego amigo
    de Elisa. Seguro que seré bienvenido . Felicidades por el blog que seguiré
    en cuanto pueda.

    Antonio Graña Molares

    1. Por cierto, desde hace 5años yo soy la guarda del refugio, seguramente ya nos conocemos… Vuelvo a leer tus palabras y vuelvo a emocionarme, gracias de nuevo por compartir tu historia con nosotros

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